CIUDAD DE MÉXICO.- Alrededor del 10% de las especies silvestres que existen registradas a nivel mundial están en México, pese a ello cada año, se pierden ejemplares a consecuencia del tráfico ilegal de especies protegidas.
Este 3 de marzo, en que se conmemora el el Día Mundial de la Vida Silvestre el país llega con un desalentador panorama en cuanto a su protección.
Y es que a pesar de que México ocupa, a nivel mundial, en cuanto especies endémicas el primer lugar a nivel mundial en reptiles, el segundo en mamíferos y el cuarto en anfibios, en 2018 se alertó sobre la casi extinción de la vaquita marina.

La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales estima que habitan en México poco más de 85 mil especies animales, es decir, 6.7 por ciento del total del planeta.
A pesar de dicha riqueza en biodiversidad, existen especies como el ajolote, juaguar, perrito de la pradera, totoaba, manatí, guacamaya roja y azul están en peligro de extinción y quedan pocos ejemplares de éstos.

¿Por qué esta fecha?
El 3 de marzo fue proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día Mundial de la Vida Silvestre a fin de concientizar sobre el cuidado de la fauna y flora salvajes.
Un día como este, pero de 1973, un total de 183 países, entre ellos México, suscribieron un acuerdo para la protección de especies biológicas frente al comercio internacional, esto durante la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés.
En México dicho acuerdo ha sido un instrumento valioso ante los embates del tráfico ilegal que impacta la conservación de especies y ecosistemas, muestra de ello es la extinción de algunas especies endémicas.
Y es que a pesar de los esfuerzos de los gobiernos para promover acciones para el cuidado de especies, aun es tema pendiente las acciones encaminadas conservar este patrimonio natural.
Una estrategia que se ha impulsado es que desde 1997 se lanzó la creación de Unidades de Manejo Ambiental para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA).
Mediante esta estrategia se busca que en sitios estratégicos se proteja la vida silvestre y los ecosistemas mediante el aprovechamiento sustentable, a través de subsidios enfocadas a acciones como el rescate, resguardo, exhibición, investigación y educación ambiental.
Especies como los mamíferos marinos, primares, tortugas marinas y aves de la familia psitácido como loros, pericos, cotoros o guacamayas, no están sujetas al aprovechamiento extractivo, de acuerdo a lo que marca la Ley General de Vida Silvestre.
